Páginas vistas en total

sábado, 9 de mayo de 2009

El valor de las pequeñas cosas. Mis reflexiones por los días especiales.
















Definitivamente a veces la vida nos pone en el camino a personas, situaciones y eventos que son los verdaderos maestros que requerimos para continuar nuestro aprendizaje.

Hace dos meses conocí a una persona procedente de la hermana y bella isla de Cuba.

Nuestras conversaciones son cada vez más maravillosas lecciones que me nutren en muchos aspectos. Hoy por ejemplo me transmitía el valor de los obsequios, que no tiene que ver con el costo de los mismos.

En mi familia nos hemos acostumbrado a obsequiarnos algunos detalles por esos días especiales como lo son el de las madres, el de los padres, los cumpleaños, navidades, el de la amistad o del amor, en fin, siempre buscamos una excusa para celebrar u obsequiar.

Hace pocas horas estuve comprando algunas cositas para festejar el Día de las Madres, y cuando fui a cancelar, una señora que estaba en la cola de la caja, me dijo que ahora Venezuela es otra, que ella sólo le regala a su mamá. Adicionalmente creo que el valor de los obsequios radica más que en su costo, al hecho de salir a la vida a ver algún detalle que se parezca a esa persona especial, comprar el papel adecuado y escribir una tarjeta o diseñarla nosotros mismos, redactar el mensaje que queremos dar, eso para mí tiene más valor, motivo por el cual guardo muchas tarjetas de regalos recibidos desde hace muchos años.


Bueno, yo pienso que Venezuela, en verdad es otra, el mundo es otro, cada día, cada mes, cada año, es otro, y cada uno trae regalos únicos, como por ejemplo los mensajes que recibimos a diario, la gente que llega a nuestra vida para dejar su huella indeleble en nuestros corazones, y ojo, no he dicho que sea gente que nos quiere, porque a veces esa gente nos hace la vida "de cuadritos" pero ellos también vienen a contribuir con su enseñanza para que seamos cada día mejores, o para que reaccionemos ante determinadas circunstancias que se repiten una y otra vez en nuestra vida, sólo para que despertemos.

Estoy convencida que esos regalitos que compré pensando en mi madre, en mis hermanas y en mis amigas, no les hacen falta, pero yo quiero compartir con ellas un día diferente y agradecer de algún modo sus destellos de amor, solidaridad y amistad para conmigo.

Y a esa persona que comparte sus reflexiones y sus vivencias de una revolución muy distintas a las que estamos forjando en Venezuela, con gente, cultura, sociedad y muchas cosas completamente diferente a la realidad de Cuba, le agradezco su paso por mi vida porque me permite darle el valor que se merecen las pequeñas cosas.

No hay comentarios: